Perdón



Transforma la culpa en bondad.

Los milagros son expresiones de amor. Reflejan un cambio en el modo en que pensamos, liberando el poder de la mente para los procesos de sanación y corrección..

Lo que cambia es como consideramos la experiencia en nuestra mente.

El retorno a la paz interior.

Según la física cuántica, cuando cambia nuestra percepción del objeto, cambia literalmente el objeto mismo.

Elegir el amor produce un cambio radical, es un don de Dios.

Nuestra autopercepción determina nuestra conducta. Si pensamos que somos criaturas magníficas con abundancia infinita de amor y capacidad de dar, entonces tenderemos a comportarnos de esa manera.

Y la energía a nuestro alrededor refleja nuestro estado de conciencia.

Los milagros llegan como efecto de la intención consciente de dar y recibir amor.

Permitir que la mente sea un canal abierto por el cual Dios se expresa.

Los hacedores de milagros aprenden a guardar silencio.

Enseñar es demostrar.

Las voces chillonas y frenéticas del mundo exterior ahogan fácilmente a la voz serena y amorosa de nuestro interior.

Nuestra tarea es buscar en nuestro interior una mayor capacidad para el amor y el perdón. Hacemos esto mediante una forma selectiva de recordar, una decisión consciente para recordar los pensamientos amorosos que diste en el pasado y aquellos que se te dieron a ti..

Recordar que no hay culpa en nadie.

Juzgar es la arrogancia de creerse mejor que otra persona.

Un perdón radical es desprenderse por completo del pasado.

El presente es el único tiempo que hay.

Nuestra capacidad de brillar esta ligada a nuestra capacidad de olvidar el pasado y el futuro.

Lo real del pasado es el amor que dimos y el que recibimos. Lo demás es ilusión.

El pasado es un pensamiento, esta en nuestra mente. Entregar el pasado al Espíritu Santo es pedir que solamente queden pensamientos amorosos y útiles sobre el pasado y que podamos desprendernos del resto.

Poner tanto el presente como el pasado en manos de Dios.

Pidamos perdón a nosotros mismos por todo lo que creemos que hicimos o dejamos de hace. Demonos permiso para comenzar de nuevo.

Tu papel consiste simplemente en que tu pensamiento retorne al punto en que cometió el error y entregarselo allí a la Expiación en paz.

Debo haber decidido equivocadamente porque no estoy en paz. Yo misma tome esa decisión, por lo tanto puedo tomar otra. Quiero tomar otra decisión porque deseo estar en paz. No me siento culpable porque el Espíritu Santo, si lo permito, desvanecera todas las consecuencias de mi decisión equivocada. Elijo permitirselo, al dejar que El decida en favor de Dios por mi.

Respecto al futuro, el mañana se ocupara de si mismo.

El Espíritu Santo nos devuelve la mente a la fe y la confianza.

En el presente, tenemos la posibilidad de quebrar la continuidad del pasado y del futuro. pidiéndole al Espíritu santo que intervenga.

Renacer

Dar nacimiento a lo mejor que hay en nosotros.

Aceptar una nueva vida en el presente.

Cada situación es una oportunidad planeada por el Espíritu Santo para enseñar amor.

Nunca es una circunstancia la que se debe cambiar, somos nosotros los que debemos cambiar.

Es necesaria una purificación de impurezas mentales o químicas que contaminan el altar interior.

Preparar el cuerpo para recibir la experiencia de Dios.

La luz ha llegado, pero no la vemos. El presente es una oportunidad para comenzar de nuevo, para vivir algo radicalmente nuevo.

Dios siempre esta expandiendo nuestras posibilidades.

Nuestras energías en conflicto las sabotean.

Sanar nuestros demonios internos, nuestros pensamientos atemorizantes.

Crucifixión es la pauta energética del temor, representa el pensamiento limitado y negativo del ego y la forma en que intenta limitar, contradecir o invalidar el temor.

Si somos apacibles, la vida es apacible.

Nuestro estado interno determina las experiencias de nuestra vida.

Nuestras experiencias no determinan nuestro estado interno.

Lo importante es disponernos a que Dios nos use a Su servicio.

Fuimos creados para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo.

Todo en el Universo forma parte del viaje al temor o del regreso al amor.

La transformación del mundo procede de la conciencia con que hacemos lo que hacemos.

Dedicar la vida a Dios para que la use para Sus fines.

Alcanzamos la madurez cósmica cuando superamos la preocupación por nuestro pequeño yo y trascendemos nuestro egoísmo.

Cultivar nuestra conexión esencial con las cosas que si importan.

Dar un paso atrás y permitir que Dios nos señale el camino.

Cada vez que nos sentimos perdidos, trastornados o asustados, lo único que debemos hacer es pedir su ayuda.

Buscar estados de paz.

Aceptar el amor.

El amor sana nuestras relaciones: con el dinero, con el cuerpo, con el trabajo, con la sexualidad, con la muerte, con nosotros mismos y con los demás.

Lo único que debemos hacer es pedir un milagro y permitir que suceda.

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