Buena niña – the.holistic.psychologist

 El condicionamiento “Buena niña” es el mensaje que recibimos en la infancia para ser agradables, educadas y lindas. Luce como:

Se les dice a muchas niñas (directa o indirectamente): que nunca muestren su ira, que permitan que las personas violen sus límites y que escondan sus propias necesidades para complacer a los demás.

Las niñas jóvenes que toman estos rasgos son premiadas en las familias y en la sociedad. A menudo son vistas como “maduras para su edad”. Su valor viene de sacrificar sus propias necesidades para atender las necesidades de los demás.

Ser una “buena niña” viene con un alto precio porque no somos capaces de: decir que estamos incómodas, decirle “no” a alguien (definir un límite) o expresar cómo nos sentimos realmente.

Desde una edad temprana, las niñas comienzan a entrar en las respuestas de trauma de congelamiento o sumisión debido a esto.

Ejemplo: cuando eras niña te sentías incómoda cerca de tu tío. El tomaba mucho y era ruidoso. Tu intuición te decía que lo evitaras.

Tu madre (bien intencionada) sentía tu incomodidad.

En lugar de ayudar a guiarte a través de tu incomodidad, de validarte y de enseñarte cómo honrar tus propios límites: ella te decía que le dieras un abrazo. Es educado. Y no puedes “lucir ruda”.

El mensaje es claro: la apariencia exterior es más importante que las sensaciones interiores.

Ninguna niña buena puede parecer ruda. Cuando lo abrazó, su cuerpo entró en congelamiento. Lentamente, ella aprendió a desconectarse de sus emociones para calmar a quienes le rodeaban.

A medida que estas situaciones suceden a través de la infancia, la niña buena llega a creer que su rol en un escenario social es gustar.

Esto lleva a la hipervigilancia: un foco en lo que las personas piensen sobre ella, cómo luce y si es bien recibida.

Cuando ella no está en estado de congelamiento (disociada), ella está en sumisión: calmando, dejándose llevar o evitando el conflicto.

Las niñas buenas no aprenden importantes habilidades relacionales como: expresar sus necesidades, poner límites o resolución de conflictos.

Eventualmente ella está enojada. Muy enojada. Pero le han enseñado a temer a su ira. O a creer que significa que hay algo mal en ella.

Hasta que despierta a la verdad: su ira es válida y su rol en la vida no es ser querida, o gustar, es ser auténtica.


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