Patricia May, como cultivar una mente serena

Serenidad para atravesar estos momentos.

¿Cómo siento mi cuerpo?

Además de intentar aparentar… de acelerarlo…

Darme el tiempo para sentir lo que me está pasando.

Un cuerpo con gozo: contemplar, sentir aromas, disfrutar

Contactar con un estado saludable y armónico.

En el cuerpo están las emociones. ¿Qué ocurre con el aspecto emocional?

Toxicidad, respuestas instantáneas sin reflexión…

Somos seres que sentimos emociones, es necesario hacernos cargo cultivando estados emocionales más armónicos. Reconocer las emociones difíciles – miedo, ansiedad, rabia, enojo – sin culpar al otro por lo que nos pasa… 

Auto-conocimiento, para no reprimir ni inundarnos.

Para seguir el ritmo es necesario reprimir… al servicio de valores y obsesiones de estos tiempos.

Poner en duda mi manera de vivir, trabajar este duelo.

Funcionamos sobre adicciones bioquímicas…

¿Qué ocurre con nuestra mente?

La mente es poderosa. Hacer consciente mi actividad mental, hacerme cargo.

Saber de nosotros mismos, darnos tiempo.

Recreamos mentalmente para mantenernos enojados… traigo la emoción a mi cuerpo – lo que debía durar un instante, la cargo por más tiempo.

Mente saturada, con diálogos internos, contenido ansioso.

Incomodidad: de hacer, no ser suficiente, es un sufrimiento interior.

Distinguir mi yo más profundo y expansivo, diferenciarlo de las historias que nos contamos…

La mente humana es aflictiva, según el budismo. Aflicción en el sentido que no podemos vivir en lo que estamos viviendo en plenitud. La mente está ausentándome, con apego, con miedo… Como si viviéramos en constante estrés, no presencia, no sentido, insatisfacción profunda… es lo “normal”.

La espiritualidad ha aportado la posibilidad de ir a un estado más pleno.

¿Cómo iniciar este camino / trabajo?

Darse tiempo para el Cultivo anterior – Prestarse atención, es preciso darse permiso.

Tomar el tiempo de no-producir… Contacto interior, silencio, aquietamiento, observar la naturaleza, caminar por una plaza… sin sentirlo como pérdida de tiempo.

¿Qué efecto tiene lo que hacemos? ¿Qué aportó?

Poner en duda los valores del paradigma de utilización ultra-productiva.

Conocernos en lo profundo: detrás de la identidad neurótica, sobre-estimulada, invadida, hay un espacio muy sereno y armónico. 

Para poder experimentar ese espacio, necesitamos hacer prácticas que involucren parar y salirnos de la corriente… 

Prácticas de origen milenario, establecer tiempos diarios para vertirnos hacia adentro, tiempos de contemplación, que van a ir entregando conocimiento, consciencia pura y plena, emoción armónica y conectada con los seres vivientes, que no se experimentan de otras maneras.

La meditación es la más extrema. Parar y focalizar.  Aprender a gobernarnos a nosotros mismos. En la meditación aparece lo que me distrae- obsesiones, emociones repetitivas, es una herramientas de auto-conocimiento.

Práctica de parar.

Hay meditaciones cortas.

Atención plena dedicada a lo que estoy haciendo. 

Al caminar, sentir la planta de los pies, conectar con el entorno.

Al comer, te conectas con sentir lo que está ocurriendo.

Entrar en presencia. 

Observar el pensamiento – registrarlo y soltarlo, como nubes que pasan por el cielo.

Al observar el pensamiento, se evapora.

Introducir respiración consciente a lo largo del día – eso hace una pausa en la cabeza loca.

Técnicas simples que es necesario valorar:

Mirar por la ventana.

La práctica no es complicada, introducir un espacio de encanto y serenidad.

Darse cuenta: observar cuándo somos soberbios – para que se disuelva. 

Observar cuándo surge la envidia – para que se disuelva.

Introspección, encerrarse sin celular, observar los estados recurrentes de la mente – anotarlos en una libreta. Quedamos atrapados en estados emocionales.

Descubrir que lo que rechazo, lo que me carga, está en mí.

Observar lo que de verdad sucede adentro. 

Soberbia, competencia, querer tener la razón, 

Observar “yo no soy tu, estás apareciendo, miedo”

“rencor histórico” “venganza” 

Soy el que soy, el que he sido, el que seré… somos seres infinitos. 

Lo esencial simplemente es… más allá de nuestra identidad, las historias, los roles, las emociones, 

Desidentificarse del ruido, para conectar con esa consciencia ilimitada que es puro amor y sabiduría.

La vida es cambio… 

Buscamos la felicidad afuera… es una fantasía… somos felices ahora o no lo somos nunca. La felicidad mana de esa fuente interior a la que puedo acceder en la medida en que aprendo a liberarme. Todos hemos tenido chispazos de ese estado interior … de claridad, de paz, de dicha, de plenitud… 

Caminar hacia allá como un espacio desde el que moro y vivo requiere un trabajo personal, no hay magia… Desarrollar voluntad… desarrollar esa fuerza interna que todos tenemos.

Ser solidario, amable, conectado, ecológico, femenino – colaboración y cuidado, preservación y acogida del otro. Es una energía ausente en un mundo competitivo y rápido.

Es necesario transitar a otro modelo de mundo… 

Es una rueda agotadora engancharse en un círculo vicioso de violencia, de ojo por ojo y diente por diente.

Hay algo que nos une, más allá de lo que nos separa. Hay un espacio “yo soy” que está en todos… todo retorna a eso…  incluso quienes nos hirieron o nos caen mal.

Los humanos somos muy torpes, nos dañamos unos a otros, por acciones inconscientes.

¿Cuánto dolor necesitamos para reaccionar?

Ir a una visión inclusiva, requiere una elección personal consciente y voluntaria.

Querer hacer eso. Hacer un trabajo con uno mismo.

Somos diversidad en la unidad – interser.

La gran lección: la inclusión y el amor. Hay algo que reconozco en mí y que reconozco en ti – todos queremos encontrar la plenitud. Porque nuestra esencia es plena. Buscamos ser lo que somos.

No sabemos escuchar. Escuchar e integrar… 

Antes de hablar, hacer una pequeña meditación o práctica de serenidad.

Una distinción: responder (un espacio de serenidad, puede ser respirando) o reaccionar (impulso instintivo)

Cuando me sereno, veo las cosas de otra manera… dejo de ser tomado por el espejismo de la dualidad.

Escuchar es una de las artes más complejas y necesarias, requiere que pueda acoger al otro desde esa mente serena. Un espacio amplio en mi interior desde donde no te juzgo ni te critico, ni pienso lo que quiero responder, sin expectativas ni suposiciones.

Vaciar nuestro espacio interior para que entre con inocencia.

Siempre hay algo que integrar, podemos aprender de todo y de todos.

Un futuro virtuoso se despliega desde un presente virtuoso. 

Va a pasar de todo, lo importante es cómo vivimos eso que pasa.

Poner nuestras mejores capacidades hoy día, para generar mundos más amables, amorosos y conectados.

Necesitamos vivir en el amor, cuando no lo hacemos lo pasamos mal

Necesitamos auto-realizarnos, implica cambios en los modelos educativos.

Confianza radical en el proceso “voy a hacer lo mejor ahora y confío en que la vida me sostiene y me enseña lo que tengo que aprender”.

Traer todos los días ese espacio de serenidad interior, viviendo minuto a minuto en consciencia, en conexión interior, presencia, sencillez, acciones en cambio de ritmo hacia una vida armónica, trabajar contradicciones y hacernos cargo de lo que nos molesta.


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