Celebrando a Jesús

estos días celebramos a jesus, un rey cuya corona no fue de espinas, fue de luz.
jesus no es un personaje cristalizado en su historia, ni un judio, ni un cristiano, sino una dimensión de nuestro ser, una posibilidad de nuestro existir.
el fue aquel que vio lo que era y lo que era mostró, vio su nada y su nada abrió.
cristo no es una persona sino un custodio de la luz, un dador del regalo y mensajero del amor sin condiciones.
¿cuál es el camino que nos trazó? humanamente hablando, el camino fue el fracaso. divinamente hablando, el camino no fue revistiéndose sino desnudándose de sí.
el camino fue el despojo, su no aferrarse a su propia divinidad, su vaciamiento.
jesús no fue dios a la manera del dios esperado, tampoco un rey a la manera de los reyes. no reinó desde las inaccesibles alturas celestiales, ni reinó desde la fría distancia de los poderosos de la tierra. reinó desde la fragilidad de la carne, desde la exposición y el riesgo de la cercanía, desde la vulnerabilidad de quien pone el cuerpo, de quien se deja tocar.
el fué distinto pero no distante y, por su diferencia fue acusado, condenado, no condecorado. fue llevado, no invitado. escupido, no honrado.
libre se sento entre pecadores, putas, ángeles, esasesinos y marginados. después, crucificado por un dios sin humanidad, muere entre ellos.
su peregrinaje, su gesto final, fue la entrega de sí. el nos invita a entrar en su reino, nos invita a reinar sirviendo, como reinó él, despojándonos como se despojó él, d e s n u d a n d o n o s como se desnudo el.

Fuente: Muro de Ivan Rohe Intima Iluminación

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