Sobre la culpa - Jeff Foster
Sentir culpa
no es lo mismo que
ser culpable.
La culpa es solamente una sensación en el cuerpo,
hasta que te identificas con ella,
y se apega al "Yo soy"
y se convierte en "Soy culpable".
Si, algunas veces hemos hablado o actuado desde lo inconsciente y hemos herido a otros.
Si. algunas veces no hemos sido tan hábiles o tan atentos o tan amables como podríamos haber sido.
Algunas veces no hemos actuado desde nuestra integridad.
Algunas veces no hemos vivido nuestro potencial.
Y la culpa llega para recordarnos de nuestra exquisita imperfección.
No para castigarnos, sino para recordarnos.
Así que podemos aprender. Crecer. Hacer las pases. Volver a equilibrar las cosas. Decir lo siento. Abrir nuestros corazones. Encontrar un sentido más profundo del amor a sí mismo. Sanar.
Otras veces, la culpa surge como una antigua memoria corporal
Una sensación vieja de "Hice algo mal".
Un temor primal. Una sensación de fatalidad inminente.
Nos encontramos a nosotros mismos esperando ser castigados.
Ser asesinados, abandonados, avergonzados, públicamente ridiculizados.
Ser olvidados y abandonados para morir.
¡Es un viejo trauma que anhela amor!
¡Ser consciente de ello cuando surge!
Darte permiso de vivir.
Y saber que es solo una sensación, no un hecho.
Voces en la cabeza y sensaciones en el cuerpo.
Es un terror infantil.
La culpa te controlará hasta que puedas darle el amor que anhela.
Hasta que puedas girarte hacia ella con curiosidad.
Respirar en ella. Empaparla con comprensión.
Y empatía. Sostenerla como un niño asustado.
En la seguridad de la Presencia.
No eres culpable,
Aunque sientas esta culpa ahora.
Eres la habitación para esta culpa,
Su santuario, su hogar.
Su maestro, no su esclavo
Su padre amoroso, su lugar de descanso.
Todos cometemos errores a veces
Pero no somos errores, nunca.
- Jeff Foster
no es lo mismo que
ser culpable.
La culpa es solamente una sensación en el cuerpo,
hasta que te identificas con ella,
y se apega al "Yo soy"
y se convierte en "Soy culpable".
Si, algunas veces hemos hablado o actuado desde lo inconsciente y hemos herido a otros.
Si. algunas veces no hemos sido tan hábiles o tan atentos o tan amables como podríamos haber sido.
Algunas veces no hemos actuado desde nuestra integridad.
Algunas veces no hemos vivido nuestro potencial.
Y la culpa llega para recordarnos de nuestra exquisita imperfección.
No para castigarnos, sino para recordarnos.
Así que podemos aprender. Crecer. Hacer las pases. Volver a equilibrar las cosas. Decir lo siento. Abrir nuestros corazones. Encontrar un sentido más profundo del amor a sí mismo. Sanar.
Otras veces, la culpa surge como una antigua memoria corporal
Una sensación vieja de "Hice algo mal".
Un temor primal. Una sensación de fatalidad inminente.
Nos encontramos a nosotros mismos esperando ser castigados.
Ser asesinados, abandonados, avergonzados, públicamente ridiculizados.
Ser olvidados y abandonados para morir.
¡Es un viejo trauma que anhela amor!
¡Ser consciente de ello cuando surge!
Darte permiso de vivir.
Y saber que es solo una sensación, no un hecho.
Voces en la cabeza y sensaciones en el cuerpo.
Es un terror infantil.
La culpa te controlará hasta que puedas darle el amor que anhela.
Hasta que puedas girarte hacia ella con curiosidad.
Respirar en ella. Empaparla con comprensión.
Y empatía. Sostenerla como un niño asustado.
En la seguridad de la Presencia.
No eres culpable,
Aunque sientas esta culpa ahora.
Eres la habitación para esta culpa,
Su santuario, su hogar.
Su maestro, no su esclavo
Su padre amoroso, su lugar de descanso.
Todos cometemos errores a veces
Pero no somos errores, nunca.
- Jeff Foster
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