Simbología de la Vela

La vela es un instrumento de poder o de realizaciones humanas superiores, debido a que ilumina simultáneamente en la dimensión material y en el más allá, por lo cual ha sido imprescindible en todo el mundo para guiar a los muertos en su ruta, o bien para dirigirse a las divinidades. En sí misma la vela es representación universal de la inmortalidad del hombre y consta de tres partes, que corresponden a las tres manifestaciones de la realidad humana: vida corporal (la cera), vida mental (el pabilo, mecha o torcida) y vida espiritual (la llama).
En sueños, las velas ofrecen diversos significados, según siete condiciones, que son: aposento, ofrecimiento, complemento, seguimiento, ardimiento, rendimiento y sedimento.

  • El aposento es el lugar donde las velas son ofrecidas o siguadas, y si es sombrío, el augurio lo es también. Una vela encendida en un largo y oscuro pasillo, por ejemplo, será expresión de abandono y de melancolía antes que de aliento y esperanza.
  • El ofrecimiento se refiere al propósito y a la espiritualidad a los que se encendió la vela. Este aporta al simbolismo de la vela un considerable valor, ya que plantea la invocación y la posibilidad de obtener respuesta en el mismo sueño, además del tipo de ánimo que cada caso implique.
  • El complemento se refiere a los objetos u ofrendas que acompañan a la vela, que pueden ser -> flores, -> comida o ->exvotos. En el sueño el complemento puede ser radiante y espectacular por sí mismo y añadir un nutrido caudal de símbolos a la vela.
  • El seguimiento implica la vigilancia de que la vela no sea encendida a dos santidades distintas o a dos ruegos diferentes, así como la "velación" de la intención o propósito, lo cual significa acompañar con la mente a la -> llama de la vela fundiéndose con ella en el mismo objetivo. Ver en el sueño que una vela sirve para varios propósitos es señal de desorden aflictivo en la vida del soñante, pero encenderla y abandonarla puede entrañar desinterés o desconsideración. Y ver una vela encendida con un único ruego y a una santidad específica, pero ardiendo entre otras, es asimismo indicativo de colapso próximo por la dispersión y falta de decisión.
  • El ardimiento implica la observación de la forma de la llama, su estabilidad e intensidad. Si la llama es chisporroteante o inquieta, estará vaticinando discusiones, desacuerdos y conflictos. Pero si es tan intensa que se "traga" pronto la cera, reduciendo la vela a una masa informe, indicará que el sacrificio u ofrenda no basta para obtener el favor solicitado, por lo que debe darse por hecho que habrá pérdidas en la vida de quien sueña a causa de su superficialidad o falta de entrega. Por el contrario, una llama serena y grande es indicio de que serán atendidas las peticiones o satisfechas las ambiciones. Si la llama es débil, anuncia frustración y desengaño. El apagamiento insistente significa rechazo.
  • El rendimiento atañe a la velocidad con que la vela se consume y es también muy significativo. Soñar que la vela se consume larga y apaciblemente es indicio de aceptación y favor. Por el contrario, cuando la vela se consume rápidamente indica que el ofrecimiento no basta, que el sacrificio o el esfuerzo debe ser aún mayor, o que, en definitiva, el favor solicitado no tiene podibilidad de ser concedido.
  • El sedimento es de gran importancia. Esta parte de la visión de una vela corresponde a sus restos, es decir a las figuras que dejará la cera derretida en el sitio en que fue puesta la vela. Estas formas son muy indicativas del estado psíquico o anímico en que se verá la persona que la encendió, o bien, de la positividad o negatividad que se halla en su íntima atmósfera, llámese suerte, capacidad de armonía o destino inmediato, y serán positivas si en la cera restante no se ven ángulos ni líneas quebradas, sino curvas y tonos agradables.
Fuente: Enciclopedia de los Sueños, Armando Carranza

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