Dialogar con su inconsciente, se aprende...
Esto le facilitará enormemente el trabajo analítico o psicoterapéutico que planea emprender.
¿Dialogar con quién?
Si, para dialogar con el inconsciente, se plantea la cuestión.
El inconsciente, por principio, es desconocido del consciente porque "cuando la luna está, el sol no está" dice la canción. Entonces, para lograr hacer dialogar al sol con la luna, se requiere un saber-hacer muy sutil.
Es desconocido sin embargo deja pequeñas señales ( a veces grandes ) que uno encuentra en su almohada al despertar, o que se inscriben en el cuerpo, o que vienen a nuestro campo de consciencia en medio de una reunión muy seria...
Es desconocido, sin embargo si prestamos atención a sus señales, reconocemos bien de qué se trata. Pues por un lado hay una parte bien reconocible, una tonalidad, un ambiente bastante particular.
Esa tonalidad es la de la sorpresa, o mas bien todas las
Ese tono es el de la sorpresa, o más bien todas las declinaciones de la sorpresa desde la ligera incongruencia hasta el aturdimiento masivo. Todos los matices de lo desconocido que surgen en el mundo consciente tienen esta firma. Una idea de la cual uno se pregunta porque llega. Uno movimiento del dedo pequeño que uno se da cuenta que se estremece cada vez que... una imagen atemorizante que pasa frente a la ventana cuando uno sale de la ducha. Un calabre cuando uno está cómodamente instalado. La lista no tiene fin.
La atención que le da a todas estas expresiones del inconsciente le enseñará a reconocerlo, a saber que el busca entrar en contacto con su consciente. Puede aprender a reconocer esa vibración, ese olor, ese gusto particular del inconsciente.
El inconsciente busca entrar en contacto con el consciente...
¿Realmente?
En efecto, todo parece mostrar que si al Yo consciente le gustara ser el único maestro a bordo y no examinar nada más allá que su propia voluntad, el inconsciente no lo escucharía. Puede permanecer mudo tanto tiempo como el consciente lleve las operaciones de una forma que no sea dañina para todo el ser. Pero cuando las decisiones conscientes comienzan a hacerse en detrimento del resto, cuando el consciente se vuelve dictador, incluso si está convencido de que es para "el bien" del conjunto (lo que hacen a menudo los dictadores), el inconsciente va a comenzar a hablar... gritar... aullar... a revolucionarse cada vez más violentamente.
En otras palabras que con el inconsciente, el "rey" tiene todo el interés en tener una escucha democrática. Si él rechaza las reivindicaciones del inconsciente, considerándolo como su enemigo, lo forzará a entrar en guerra.
El consciente debe comprender y admitir que el reino que constituye cada uno de nosotros solo está sanamente gobernado por dos reyes: el consciente y el inconsciente.
Para que una comunicación sea exitosa, sean cuales sean los protagonistas, dos requisitos previos son indispensables: la escucha y el respeto (de sí mismo y del otro).
Y cuando la comunicación es interrumpida durante mucho tiempo o incluso se daña gravemente, conviene agregar un tercer ingrediente: la paciencia (lo que no tiene nada que ver con actitud expectante o pasividad).
El consciente y el inconsciente deberán tomar el tiempo de domesticarse mutuamente.
Para entender de qué se trata, lo invito a seguir los consejos del Zorro en el Principito, que puede encontrar aquí.
Lo que te sorprende desde el comienzo es que ellos se plantean preguntas mutuamente, sinceramente curiosos del otro, y ellos esperan realmente la respuesta sin prejuzgar cuál va a ser. Esta doble actitud es indispensable.
La primera pregunta planteada al interlocutor totalmente desconocido es "¿Quién eres?"
¿Cuántos personajes hemos cruzado en nuestros sueños sin plantearles esta pregunta esencial?
Y a menudo, años después, uno continúa a huir delante de ellos o ellos frente a nosotros, siempre sin saber quiénes son... Entonces, necesariamente, continúan persiguiéndonos.
Frente a un personaje de sueños, frente a una voz que viene a criticar sus acciones o a censurarlas, frente a una emoción sin precedentes que le abruma, la apertura de un diálogo posible es "¿Quién eres?"
El trabajo del consciente: considerar y evaluar
Sin ambargo, hay protagonistas que pueden no ser prudentes para plantear esta pregunta de manera frontal. Es allí que las cosas comienzan a complicarse.
Entonces se impone la evidencia que no existe un manual de aplicación mecánica.
Según el interlocutor, plantear la pregunta revelará una curiosidad viva, o un verdadero coraje o al cotnrario una inconsistencia loca.
La historia nos muestra que el pequeño príncipe no es ingenuo. Mide con una gran delicadeza la naturaleza de aquellos con quien se encuentra, se trate de un aviador, de una rosa o una serpiente.
Debe ser el Principito frente a las figuras de su inconsciente: valiente pero pasando por una evaluación justa de su interlocutor, de la naturaleza de la posible comuniciación y del momento justo.
El héroe del cuento del Espíritu en la botella comprende que ni el humor de su interlocutor, ni el momento son propicios para una comunicación directa. El siente que una etapa intermedia es necesaria. Y actúa en consecuencia.
Algunos ejemplos de interlocutores, instancias propuestas por el inconsciente:
¿Una criatura infame mitad pulpo y mitada araña?
¿Una banda de zombies en un corredor del metro?
¿Una bruja melosa que le ofrece una manzana?
¿Una mujer preciosa en peligro?
¿Un gitano oscuro?
Aparece inmediatamente que la criatura infame y la banda de zombies, no son interlocutores con los que uno pueda discutir, comenzando por el hecho de que no disponen de lenguaje. Un trabajo analítico, una terapia, deben obrar para hacer evolcuionar estas instancias hacia formas más humanizadas o menos mortíferas, antes de visualizar una conversación.
La bruja, que reconocemos por ser la de Blancanieves, aunque peligrosa, comienza a ser una posible interlocutora. Pero la mínima ingenuidad frente a ella puede ser fatal. La tarea que se impone entonces es evaluar cuál es la madurez de su Blancanieves interior y su capacidad de hacer frente a la bruja de su madrastra.
Más cercana a la bruja de lo que parece, la joven en peligro puede también necesitar un rescate heroico o ser una trampa apara un héroe muy atrapado en su propio heroísmo.
Más próximo a una realidad cotidiana, el gitano vendrá a cuestionar los aspectos remidos y desconocidos de si mismo (excepto ser gitano y orgulloso de su identidad). Los detalles de la escena donde el aparece deberán ser mirados con atención a fin de determinar si esta figura debe ser temida o si se trata de un alidado que tememos porque no hemos aún aprendido a reconocer sus aspectos positivos. Sueños precedentes pudieron haber presentado ya a este personaje, bajo esta forma u otras, y será enriquecedor referirse a esto antes de tomar una posición.
En el ejemplos siguiente vemos como el Yo consciente, por miedo, trata de deshacerse de un interlocutor inconsciente que vino a dar un ultimatum al soñador que durante mucho tiempo se negaba a escucharlo.
Este hombre se encuentra en lucha contra una parte de sí mismo encotnrada en un sueño bajo la forma de un viejo gnomo desagradable. Este personaje le había anunciado que el iba a hacer de su vida un infierno y le había dado mucho temor. Este miedo distrajo a nuestro hombre de intentar comprender lo que quería decir entrando en un diálogo con ese destestable enano. Por la imaginación el hombre prefiere intentar de eliminarlo. Todos los medios fracasan, arma de fuego, ahogamiento, decapitación... Cada vez, el viejo desagradable, se escapa o resucita. Entonces el hombre intenta con el arma suprema, el sol. Reduciendo al viejo gnomo en cenizas. Entonces, aliviado e hinchado por su poder tiene la idea de volver a verificar en el armario donde el gnomo había aparecido en el sueño. Cuando abre la puerta, horror! Es el mismo que ha estado encerrado en el armario.
Moraleja:
- la solución no es generalmente deshacerse de su interlocutor pues esta opción puede empeorar la situación restringiendo al inconsciente a un "curso de armamento".
- el yo consciente tiene siempre mucho qué perder al creerse superior y no respetar a sus interlocutores inconscientes.
Nunca olvidar que el inconsciente hace parte de uno. No es más indicado eliminar una parte de su psiquismo con la cual uno está en dificultades que cortarse un brazo porque una herida le genera dolor.
http://www.psy18eme.fr/technique.php
¿Dialogar con quién?
Si, para dialogar con el inconsciente, se plantea la cuestión.
El inconsciente, por principio, es desconocido del consciente porque "cuando la luna está, el sol no está" dice la canción. Entonces, para lograr hacer dialogar al sol con la luna, se requiere un saber-hacer muy sutil.
Pimera etapa: Reconocer
Primero, preguntarse cómo considerar a este interlocutor esperado, deseado y desconocido.Es desconocido sin embargo deja pequeñas señales ( a veces grandes ) que uno encuentra en su almohada al despertar, o que se inscriben en el cuerpo, o que vienen a nuestro campo de consciencia en medio de una reunión muy seria...
Es desconocido, sin embargo si prestamos atención a sus señales, reconocemos bien de qué se trata. Pues por un lado hay una parte bien reconocible, una tonalidad, un ambiente bastante particular.
Esa tonalidad es la de la sorpresa, o mas bien todas las
Ese tono es el de la sorpresa, o más bien todas las declinaciones de la sorpresa desde la ligera incongruencia hasta el aturdimiento masivo. Todos los matices de lo desconocido que surgen en el mundo consciente tienen esta firma. Una idea de la cual uno se pregunta porque llega. Uno movimiento del dedo pequeño que uno se da cuenta que se estremece cada vez que... una imagen atemorizante que pasa frente a la ventana cuando uno sale de la ducha. Un calabre cuando uno está cómodamente instalado. La lista no tiene fin.
La atención que le da a todas estas expresiones del inconsciente le enseñará a reconocerlo, a saber que el busca entrar en contacto con su consciente. Puede aprender a reconocer esa vibración, ese olor, ese gusto particular del inconsciente.
El inconsciente busca entrar en contacto con el consciente...
¿Realmente?
En efecto, todo parece mostrar que si al Yo consciente le gustara ser el único maestro a bordo y no examinar nada más allá que su propia voluntad, el inconsciente no lo escucharía. Puede permanecer mudo tanto tiempo como el consciente lleve las operaciones de una forma que no sea dañina para todo el ser. Pero cuando las decisiones conscientes comienzan a hacerse en detrimento del resto, cuando el consciente se vuelve dictador, incluso si está convencido de que es para "el bien" del conjunto (lo que hacen a menudo los dictadores), el inconsciente va a comenzar a hablar... gritar... aullar... a revolucionarse cada vez más violentamente.
En otras palabras que con el inconsciente, el "rey" tiene todo el interés en tener una escucha democrática. Si él rechaza las reivindicaciones del inconsciente, considerándolo como su enemigo, lo forzará a entrar en guerra.
El consciente debe comprender y admitir que el reino que constituye cada uno de nosotros solo está sanamente gobernado por dos reyes: el consciente y el inconsciente.
Segunda etapa: Domesticar
Ha aprendido a reconocer la presencia del inconsciente cuando muestra la punta de su nariz en la frontera de su campo de consciencia. Ahora se trata de comunicarse efectivamente.Para que una comunicación sea exitosa, sean cuales sean los protagonistas, dos requisitos previos son indispensables: la escucha y el respeto (de sí mismo y del otro).
Y cuando la comunicación es interrumpida durante mucho tiempo o incluso se daña gravemente, conviene agregar un tercer ingrediente: la paciencia (lo que no tiene nada que ver con actitud expectante o pasividad).
El consciente y el inconsciente deberán tomar el tiempo de domesticarse mutuamente.
Para entender de qué se trata, lo invito a seguir los consejos del Zorro en el Principito, que puede encontrar aquí.
Lo que te sorprende desde el comienzo es que ellos se plantean preguntas mutuamente, sinceramente curiosos del otro, y ellos esperan realmente la respuesta sin prejuzgar cuál va a ser. Esta doble actitud es indispensable.
La primera pregunta planteada al interlocutor totalmente desconocido es "¿Quién eres?"
¿Cuántos personajes hemos cruzado en nuestros sueños sin plantearles esta pregunta esencial?
Y a menudo, años después, uno continúa a huir delante de ellos o ellos frente a nosotros, siempre sin saber quiénes son... Entonces, necesariamente, continúan persiguiéndonos.
Frente a un personaje de sueños, frente a una voz que viene a criticar sus acciones o a censurarlas, frente a una emoción sin precedentes que le abruma, la apertura de un diálogo posible es "¿Quién eres?"
El trabajo del consciente: considerar y evaluar
Sin ambargo, hay protagonistas que pueden no ser prudentes para plantear esta pregunta de manera frontal. Es allí que las cosas comienzan a complicarse.
Entonces se impone la evidencia que no existe un manual de aplicación mecánica.
Según el interlocutor, plantear la pregunta revelará una curiosidad viva, o un verdadero coraje o al cotnrario una inconsistencia loca.
¿Entonces cómo hacerlo?
Si volvemos al Principito, uno puede imaginar que ha comenzado por observar ese animal rojo raro. ¿Cuál era su actitud, era amenazante, había mostrado señales amigables? ¿Qué sentimiento ha hecho nacer en sí mismo este primer contacto? ¿En qué entorno tuvo lugar este encuentro? etc.La historia nos muestra que el pequeño príncipe no es ingenuo. Mide con una gran delicadeza la naturaleza de aquellos con quien se encuentra, se trate de un aviador, de una rosa o una serpiente.
Debe ser el Principito frente a las figuras de su inconsciente: valiente pero pasando por una evaluación justa de su interlocutor, de la naturaleza de la posible comuniciación y del momento justo.
El héroe del cuento del Espíritu en la botella comprende que ni el humor de su interlocutor, ni el momento son propicios para una comunicación directa. El siente que una etapa intermedia es necesaria. Y actúa en consecuencia.
Algunos ejemplos de interlocutores, instancias propuestas por el inconsciente:
¿Una criatura infame mitad pulpo y mitada araña?
¿Una banda de zombies en un corredor del metro?
¿Una bruja melosa que le ofrece una manzana?
¿Una mujer preciosa en peligro?
¿Un gitano oscuro?
Aparece inmediatamente que la criatura infame y la banda de zombies, no son interlocutores con los que uno pueda discutir, comenzando por el hecho de que no disponen de lenguaje. Un trabajo analítico, una terapia, deben obrar para hacer evolcuionar estas instancias hacia formas más humanizadas o menos mortíferas, antes de visualizar una conversación.
La bruja, que reconocemos por ser la de Blancanieves, aunque peligrosa, comienza a ser una posible interlocutora. Pero la mínima ingenuidad frente a ella puede ser fatal. La tarea que se impone entonces es evaluar cuál es la madurez de su Blancanieves interior y su capacidad de hacer frente a la bruja de su madrastra.
Más cercana a la bruja de lo que parece, la joven en peligro puede también necesitar un rescate heroico o ser una trampa apara un héroe muy atrapado en su propio heroísmo.
Más próximo a una realidad cotidiana, el gitano vendrá a cuestionar los aspectos remidos y desconocidos de si mismo (excepto ser gitano y orgulloso de su identidad). Los detalles de la escena donde el aparece deberán ser mirados con atención a fin de determinar si esta figura debe ser temida o si se trata de un alidado que tememos porque no hemos aún aprendido a reconocer sus aspectos positivos. Sueños precedentes pudieron haber presentado ya a este personaje, bajo esta forma u otras, y será enriquecedor referirse a esto antes de tomar una posición.
El trabajo del inconsciente: hacer saber y alertar
El inconsciente es de una creatividad extraordinaria y tenemos que mantener eso en la mente si queremos comprenderlo y no navegar en un pleno malentendido.En el ejemplos siguiente vemos como el Yo consciente, por miedo, trata de deshacerse de un interlocutor inconsciente que vino a dar un ultimatum al soñador que durante mucho tiempo se negaba a escucharlo.
Este hombre se encuentra en lucha contra una parte de sí mismo encotnrada en un sueño bajo la forma de un viejo gnomo desagradable. Este personaje le había anunciado que el iba a hacer de su vida un infierno y le había dado mucho temor. Este miedo distrajo a nuestro hombre de intentar comprender lo que quería decir entrando en un diálogo con ese destestable enano. Por la imaginación el hombre prefiere intentar de eliminarlo. Todos los medios fracasan, arma de fuego, ahogamiento, decapitación... Cada vez, el viejo desagradable, se escapa o resucita. Entonces el hombre intenta con el arma suprema, el sol. Reduciendo al viejo gnomo en cenizas. Entonces, aliviado e hinchado por su poder tiene la idea de volver a verificar en el armario donde el gnomo había aparecido en el sueño. Cuando abre la puerta, horror! Es el mismo que ha estado encerrado en el armario.
Moraleja:
- la solución no es generalmente deshacerse de su interlocutor pues esta opción puede empeorar la situación restringiendo al inconsciente a un "curso de armamento".
- el yo consciente tiene siempre mucho qué perder al creerse superior y no respetar a sus interlocutores inconscientes.
Nunca olvidar que el inconsciente hace parte de uno. No es más indicado eliminar una parte de su psiquismo con la cual uno está en dificultades que cortarse un brazo porque una herida le genera dolor.
http://www.psy18eme.fr/technique.php
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