El nido de la intimidad - Jeff Foster

Requiere coraje el escuchar a alguien cuando comparte su alegría, miedo, ira y dolor. El ser suave y receptivo mientras escuchas. El ser consciente de tus propias defensas - tus impulsos y necesidades de atacar o retirarte, de reprimirte a ti mismo o reprimir al otro - y sólo estar presente, y recibir "lo que es". El escuchar la verdad del otro, sin intentar repararlo o aconsejarlo, sin tratar de cambiar su experiencia en ninguna forma. El escuchar su alegría y su dolor, su decepción y su ira también. El escuchar el efecto que algo que dijiste o hiciste tuvieron en ellos, incluso si eso desencadena una gran incomodidad en ti, incluso si te hace sentir avergonzado, o culpable, o con miedo. El estar consciente de tus detonantes, honrarlos, respirar en ellos, dejarlos entrar en la luz, bendecirlos con consciencia, pero seguir escuchando. El hacer que para tu pareja o amigo sea seguro ser vulnerable, adentrarse en su propio coraje, decir su verdad, la verdad que duele, la verdad que libera, la verdad que sana. El darles tanto espacio como necesitan para compartir. Sostenerlos mientras se quiebran, arden, confiesan, mientras tiemblan de alegría o miedo. El darles ese regalo. El regalo de la seguridad en una relación. El regalo de la escucha activa.
¡Y requiere coraje decir lo que piensas también! Ser claro y asertivo y directo, y al mismo tiempo permanecer abierto y delicado. El escuchar mientras hablas. Decir "no" cuando quieres decir no, y "sí" cuando quieres decir sí. El decir tu verdad pura. Dejar que tu amigo, familiar o pareja sepan qué está bien para ti y qué no está bien, qué duele y qué trae alegría, qué te enoja y qué te hace sentir amado. El dejarlos saber si han cruzado una línea invisible contigo, violado un límite tuyo. Quizás simplemente no sabían. No nos podemos leer la mente mutuamente. El contar tu honesta y pura vulnerabilidad, sin culparlos o avergonzarlos, sin decirles nombres, sin ataques, pero sin protegerlos de tu visión. Es una línea delgada sin duda, y requiere presencia, y lentitud, y gran humildad, y una voluntad de dejar la necesidad de estar "en lo correcto".
Requiere coraje romper la adicción a complacer a la gente, a poner los sentimientos y necesidades de otros antes que los tuyos, a "proteger" al otro de tu verdad, a silenciar o avergonzarte a ti mismo para evitar conflicto o rechazo.
Requiere coraje romper con la adicción al egocentrismo narcisista, a poner tus propios sentimientos y necesidades antes de los de los demás, a silenciar o tratar de cambiar a alguien para evitar tu propio dolor, rechazo y miedo al abandono.
Requiere coraje estar completamente presente con otro y completamente presente contigo mismo.
Esta es la más alta posibilidad de las relaciones: el tejer juntos un nido co-creado de presencia, donde ambos nos sintamos seguros para compartir nuestro yo auténtico. Donde rompamos los lazos co-dependientes, paremos de intentar controlar o salvar al otro, o protegernos mutuamente del dolor y la pérdida y el éxtasis de vivir, y digamos nuestra desastrosa verdad, apropiándonos ferozmente de nuestro propio dolor y alegría, nuestros propios pensamientos y sentimientos, nuestros propios deseos y necesidades, nuestros propios valores y pasiones.
En un nido como este, el amor de verdad podrá seguramente florecer.

- Jeff Foster

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