Barbecho - Ascención Belart

“Un tiempo de barbecho es lo que se necesita para dejarse en paz, seguir sanando y prepararse para una nueva relación íntima. Un tiempo para regenerarse, autorregularse y cultivarse interiormente.” – Ascencion Belart

La tierra precisa recuperar materia orgánica y humedad, equilibrarse, descansar por uno o varios años y transformar en ese período los desechos en puro abono y eliminar las malas hierbas a fin de prepararse para un nuevo cultivo en el que vuelva a germinar vida. En definitiva, rendirse para tornarse fértil, recuperarse para volver a darse.

Nutrirte a solas, escucharte, reconectar y estar en íntima soledad haciendo aquello que nos alimenta el alma: escribir un diario, hacer cerámica, dibujar, pintar, crear, coser, escuchar música, bailar, leer, colorear mandalas, hacer yoga y meditar. Soledad que se aprovecha también para integrar las experiencias del día a día, especialmente las significativas, intensas y profundas paseando por un parque, por la playa, por la ribera del río o un bosque.

Respecto a los aspectos psicológicos, hay que desapegarse de los patrones de conducta como intentar caer bien, agradar, estar pendiente de los otros y ser aceptados, queridos y valorados. Aquellos que se sientan desgastados por haber dado demasiado, ser más asertivos y más honestos y fieles sí mismos, y aprender a dar sin dar de más ni intentar complacer para recibir. Dar y recibir con alegría, valorando lo que se da y lo que se recibe, y alejarse de todo lo que nos aleja de nosotros mismos. Ser valientes para priorizarse y ocupar el propio lugar desde la autovaloración y el merecimiento, con la firme voluntad de una plena autoexpresión. Sanar es un viaje: sanamos a medida que decidimos transformar el rechazo, la desvalorización, la rabia y el abandono en aceptación, valoración, amor y respeto por uno mismo.

Y reflexionar, con suerte junto al fuego, de lo que se quiere, lo que se necesita, lo que se merece y a lo que se aspira; aquello que nos nutre y vitaliza, lo que nos gusta y con lo que disfrutamos. Y tomar de una vez por todas plena responsabilidad de la propia vida. Disfrutar del lujo de la soledad y aprovechar para nutrirse conscientemente ya que cuando se está muerto de hambre, se come de todo y de cualquier manera, mientras que cuando se está bien nutrido o atendido, se es más selectivo (obviamente también en amor y en el sexo )



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