El arte de acompañar - Mónica Manso Benedicto
“El primer paso para un buen acompañamiento es estar en estado de presencia, desde ahí tengo toda mi intención puesta en ‘vaciarme’ de mis contenidos mentales para estar por la persona a quien acompaño. La conexión con la respiración consciente es una de las herramientas más poderosas para entrar en este estado.
Acompañar tiene que ver con no temer tus emociones ni las de los demas. Es un aceptar y vivir los aspectos emocionales míos y del otro tal como son, sin ser evitados o intentar controlarlos o cambiarlos.
Acompañar es ser impecable con la palabra. Las palabras poseen un inmenso poder. El hecho de utilizar unas palabras y un lenguaje que eleva el espíritu humano crea un nuevo paradigma en el pensamiento.
Acompañar es reconocer los dones que habitan en cada persona. Para ello, antes debes haber reconocido cuales son los tuyos.
Acompañar tiene que ver con ser humilde y respetuosa, con no juzgar, con aceptar al otro aunque no pienses como él o ella y tiene que ver con tener conciencia de que tu función no es sanar ni salvar la vida del otro, sino acompañarlo respetuosamente en un proceso de crecimiento mutuo.”
Acompañar tiene que ver con no temer tus emociones ni las de los demas. Es un aceptar y vivir los aspectos emocionales míos y del otro tal como son, sin ser evitados o intentar controlarlos o cambiarlos.
Acompañar es ser impecable con la palabra. Las palabras poseen un inmenso poder. El hecho de utilizar unas palabras y un lenguaje que eleva el espíritu humano crea un nuevo paradigma en el pensamiento.
Acompañar es reconocer los dones que habitan en cada persona. Para ello, antes debes haber reconocido cuales son los tuyos.
Acompañar tiene que ver con ser humilde y respetuosa, con no juzgar, con aceptar al otro aunque no pienses como él o ella y tiene que ver con tener conciencia de que tu función no es sanar ni salvar la vida del otro, sino acompañarlo respetuosamente en un proceso de crecimiento mutuo.”
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