El niño interno - Centro Nagual.



El niño interno es la base de la psique. No sabemos si tenemos experiencias previas a la sensación de ser de esta vida – que empezamos como niños…
El recuerdo más antiguo al que podemos acceder… años antes?
Recuerdo si uno está trabajado terapéuticamente 2 años o 3 años. Una biografía despierta pequeñas secuencias momentáneas … las memorias están, pero no tenemos acceso a esas memorias.
La maquinaria de acceso a los recuerdos que va depositando en la “nube” –porque no sabemos en qué zonas del cerebro está –
El niño no interpreta ni modifica lo que le está pasando… almacena la experiencia directa, sin filtrar, lo “carga en la nube” – no tiene ningún tipo de defensa psicológica
Las técnicas de acceso al inconsciente, se llega a ese tipo de memorias profundas.
Está todo guardado en la “nube”, grabamos con las emociones…
Cuando las emociones son muy fuertes, los recuerdos quedan grabados en un cajón de difícil acceso – las represiones.
Esas memorias tienen mucha influencia en el patrón emocional que sentimos cuando nos confrontamos con algo que nos recuerda inconscientemente a las memorias almacenadas a las que no tengo acceso.
Pista: Localizar las emociones que sentimos en exceso o en defecto respecto a un estímulo. –señala algo no procesado
Empezamos en el niño interno – es cuando comienza la experiencia de ser alguien
En el vientre tengo experiencia de ser “alguien”?
El alguien que tiene la experiencia se construye más o menos a los 2-3 años, comienza a ser sujeto – a tener consciencia de sí mismo: una identidad falsa, pensada, no es real
Sobre esas raíces – sobre lo que creo que soy – voy construyendo la identidad
Entre más conflictos, la identidad se construye como idea
Si nos fundimos con la experiencia, la identidad se construye como experiencia.
No hay idea de un “yo estoy sintiendo…” algo que no debería pasar… cómo arreglarlo…
Cuando surge una experiencia negativa, surge inmediatamente el yo: ¿por qué me ocurre esto a mi?
La idea que el niño interior comienza a formar del yo, es un subproducto del sufrimiento infantil.
La personalidad puede llegar a ser una consecuencia del sufrimiento.
La gente que tiene una personalidad muy marcada de adulto -siempre funciona de una forma y es muy predecible-, quiere decir que está muy herida.
Las personas que están más liberadas, o que han tenido un desarrollo terapéutico bueno, no son predecibles, no son manejables, no son manipulables, y nunca sabes cómo van a estar de carácter.
Un día pueden ser como niños pequeños, al siguiente día serios como un señor mayor, otros días son fuertes y rigurosos, otros días son especialmente payasos, porque tienen toda la gama de posibilidades de la personalidad abierta para adaptarse o provocar cambios en el entorno.
Cuando tenemos el niño interno muy condicionado por las experiencias conflictivas, entonces nuestra personalidad va a ser muy limitada, nos vamos a comportar siempre de la misma forma. En personas mayores, tienen la misma actitud: un señor siempre enfadado, una señora que se está siempre quejando, ya no tiene danza...
La curación del niño interno implica la recuperación de las posibilidades de la personalidad y para eso tenemos que ir a ver cuáles fueron los acontecimientos que provocaron que ese niño perdiera sus características innatas.
Porque las características innatas de un niño sano son que el niño vive la experiencia sin tener sensación de sujeto de la experiencia. Eso es lo que se llama un niño espontáneo.
No hay nada más interesante que alaguien que está fundido en la experiencia.
La gente que está muy preocupada por sí misma, produce rechazo. La preocupación crea una frontera, entre yo y tu, que es tu idea de tu y mi idea de mi. Un límite que impide que nosotros nos relacionemos, lo que llamamos "química" es que precisamente no hay esos personajes. Yo estoy fundido en el otro y el otro está fundido en mí...  y entonces hay química. Puedo ser espontáneo, puedo ser natura, puedo estar abierto. Esa sensación los niños la tienen innata o deberían tenerla innata. Empiezan a perder esa capacidad en la medida en que les vamos "jodiendo" la vida.
¿Cómo saber hasta qué punto se nos ha fastidiado esta capacidad? Podemos empezar a ver las características del niño interno sano.
La experiencia matriz primaria es la de la totalidad. A medida que se pierde esta experiencia, ya sea por el parto, o las experiencias conflictivas que va a tener después cualquier bebé... esa experiencia de fusión primaria quedará en el recuerdo como un anhelo, que tendremos siempre.
La creación de la estructura de la identidad - la sensación de uno mismo - se producirá después, a medida que yo empiece a tener idea de mi, quiere decir que estoy separado del mundo, empezaré a buscar fundirme otra vez con el mundo.
A medida que vamos evolucionando y vamos creando nuestra identidad infantil, nos separamos del mundo y creamos el anhelo de búsqueda de la totalidad, la sensación de estar encerrados en nosotros y el anhelo de volvernos a fundir con los demás y con la naturaleza y la realidad. Tenemos sensación de no ser suficiente, y queremos liberarnos de esa sensación, tenemos la sensación de no estar seguros, de tenernos que ganar el pan, cuando antes llegaba la alimentación de manera espontánea. Antes no teníamos consciencia de que éramos alguien, por lo que no teníamos consciencia de morir. Con el nacimiento del yo imaginario, nace la consciencia de poder morir. Con lo cual nace la tendencia a querer buscar la vida posterior o la vida previa. No somos conscientes de que los niños son como dioses entonces les sacamos de su paraíso interior y eso es lo que reflejan las leyendas de la salida del paraíso.
Estamos fundidos con la madre tierra, con la naturaleza, con el conocimiento del bien y del mal - la sensación de ser- ya "yo" no estoy fundido con la realidad, ya me he separado, a partir de allí, la caída. La salida del paraíso, el comienzo del conflicto kármico. El karma lo que está buscando es eliminar ese yo, repitiendo una y otra vez los acontecimientos similares que me provocaron el nacimiento del yo, para que sea capaz de disolver esa estructura.
¿Cómo sabemos si estamos o no cercanos al niño sano interior?

  • ¿Cuánto tenemos de curiosidad intrínseca en la vida y capacidad de atencíon y fascinación?
  • ¿Cuánto de optimismo tenemos innato? ¿Cuánto tenemos de sensación de que todo irá bien? Esa capacidad de optimismo es una sensación de confianza en sí mismo y de confianza en la realidad. 
  • ¿Cuánto de valiente somos? ¿Cuánto de arriesgados? Los niños sanos tienen una especie de sabiduría natural que les protege.
  • ¿Cuánto de resistentes somos? El niño interior sano tiende a la salud.
  • ¿Cuánto nos queda de fácil vinculación con el resto?
  • ¿Cuántos nos queda de capacidad emocional espontánea, dependiendo de lo que pasa en el momento? Emoción sana que nos permite sanarnos en el momento.
  • ¿Cuánto de inocente somos? Estar en el ahora y orientado hacia el placer de manera natural.
  • ¿Cuánto estoy unificado con la experiencia? Cuánto de fundirme en la experiencia - concentrarme- cotidiana.
  • ¿Cuánto nos queda de esperanza en el futuro?
















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