La Rabia
La rabia es una emoción muy difícil.
Aprendemos a temer nuestra rabia, no solo porque trae la desaprobación de otros, sino también porque señala la necesidad de un cambio.
Aprendemos a temer nuestra rabia, no solo porque trae la desaprobación de otros, sino también porque señala la necesidad de un cambio.
Podemos comenzar a plantearnos preguntas que sirven para
bloquear o invalidar nuestra experiencia de la rabia:
- Es legítima mi rabia?
- Tengo derecho a estar molesta?
- Cuál es el uso de mi enfado?
- Qué bien hará?
Estas preguntas pueden
ser excelentes para silenciarnos y acallar nuestra rabia.
La rabia no es legítima ni ilegítima… no es significativa o
sin sentido… simplemente es.
Al preguntar si es legítima, es como preguntar tengo el
derecho de tener sed?
Después de todo, tomé agua hace un rato. Seguramente mi sed
no es legítima… además cuál es el punto de tener sed cuando no puedo obtener
una bebida ahora?
La rabia es algo que sentimos. Existe por una razón y
siempre merece nuestro respeto y atención. Todos tenemos el derecho a todo lo
que sentimos – ciertamente nuestra rabia no es la excepción.
Si sentir rabia señala un problema, ventilarla no lo resuelve. Hay preguntas sobre la rabia que pueden ser útiles:
- Con quién estoy enfadada?
- Cuál es el problema y de quién es el problema?
- Cómo pongo en orden quién es responsable por qué?
- Cómo puedo aprender a expresar mi rabia de una forma que no me dejará sentir indefenso e incapaz?
- Cuando tengo rabia, cómo puedo comunicar claramente mi posición sin ponerme a la defensiva o atacar?
- Qué riesgos y pérdidas puedo enfrentar si me aclaro y soy más asertiva?
- Si enfadarme no funciona para mi qué puedo hacer de forma diferente?
El objetivo no es escapar de nuestra rabia o dudar de su
validez sino ganar mayor claridad sobre sus fuentes y entonces aprender a tomar
una acción nueva y diferente por nuestro propio bien.
Cuando sentir rabia señala un problema, expresarla no lo
resuelve.
De hecho, las discusiones no productivas y echar culpas protegerán más que protestar el estatus de una relación atascada. Las mujeres que pelean de manera inefectiva sufren tan profundamente como aquellos de nosotros que no podemos enojarnos en absoluto.
De hecho, las discusiones no productivas y echar culpas protegerán más que protestar el estatus de una relación atascada. Las mujeres que pelean de manera inefectiva sufren tan profundamente como aquellos de nosotros que no podemos enojarnos en absoluto.
Si lo que hacemos con nuestra rabia no está funcionando, no
ayudará hacer más de lo mismo. Pero si aprende a hacer nuevos pasos en una
danza vieja… esa danza vieja no continuará como es usual.
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