Las Brujas no se quejan - Jean Shinoda Bolen

"Las brujas sabias son capaces de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor; son atrevidas, 
confían en los presentimientos, meditan a su manera, defienden con firmeza lo que más les importa, deciden su camino con el corazón, escuchan su cuerpo, improvisan, no imploran, ríen, 
y tienen los pulgares verdes." Jean Shinoda
1.     Las brujas no se quejan. 
Las quejicas dan por sentado que merecen una vida diferente a la que tienen… no saben disfrutar el presente ni agradecen.
“Lo que fue, fue. Lo que es, en cambio, es.” Liberarme de lo que fui y aceptar lo que soy…
El cambio comienza mediante la introspección. ¿Me compadezco de mi misma?
Con un poco de olfato, humor y sabiduría, no nos dominará esa capacidad para la queja que se encuentra en nuestro interior en aquellas ocasiones en las que quizá deseamos algo distinto a lo que ya tenemos.
2.     Las brujas son atrevidas. 
Tienen la certeza de que solo tienen que agradarse a sí mismas, se muestran auténticas.
Las fases lunares –creciente-llena-menguante-, las fases de la diosa antigua –doncella-madre-anciana- y los indicadores biológicos –menarquia-menstruación–menopausia, dividen la vida de las mujeres como si se tratara de una obra de teatro en tres actos…
Unas puertas se cierran y otras se abren.
¿Cómo contemplo al mundo? ¿Como turista? ¿Como peregrina? ¿Como voluntaria?
Los sentimientos genuinos y su expresión son húmedos… en momentos de dolor, las lágrimas fluyen… en la risa desinhibida, las lágrimas fluyen.
3.     Las brujas tienen mano para las plantas, para propiciar el crecimiento.
Quitan muy bien las malas hierbas… podan… saben que las diferentes plantas y personas requieren condiciones distintas para florecer. Protegen lo vulnerable hasta asegurar su supervivencia…
Las brujas han aprendido a tener paciencia y esperar el paso de las estaciones. Saben que lo pequeño deviene grande… saben desarrollar el potencial del otro, ven lo que posee valor y también lo que debe ser eliminado… que se puede florecer y dar fruto antes de morir.
Las brujas marcan la diferencia entre lo que les alimenta y lo que les deja vacías.
Cambian desde su interior… sentimientos… sueños… disponen de tiempo interior para diseñar su jardín… cultivan sus aficiones, plantan semillas de sus planes…
Construyen límites sólidos que protegen su propio tiempo…
4.     Las brujas confían en sus presentimientos. 
Confían en su instinto en lo que respecta a personas y principios. Confiar en nuestros instintos es algo que mejora con la práctica.
Hay pistas que muestran las situaciones potencialmente peligrosas… podemos ser impulsivas o irresponsables… o indiferentes frente a sentimientos incómodos… o ignorar las punzadas de miedo… elegimos convertirnos en víctimas. Pero una mujer sabia, se conoce a sí misma y la experiencia le ha enseñado a prestar atención a esta clase de mensajes que provienen de su interior. Se muestra receptiva a la energía y a dominios invisibles… echa mano a la sabiduría de la anciana.
Las brujas tienen el instinto para saber en quién confiar y de quién no fiarse… hay una conexión anímica, un conocimiento intuitivo recíproco que se produce cuando dos almas se encuentran.
5.     Las brujas meditan a su manera. Introspección natural…
El silencio invita a rememorar pensamientos, imágenes y sentimientos en un lugar más espacioso, situado en la mente o el corazón… observar… cuestionar… valorar… ver en todo su esplendor la belleza…
La vida interior va ganando importancia a medida que maduramos.
Adquirimos consciencia de las cosas cuando nos detenemos a fijarnos en los comportamientos y a ver los acontecimientos con mayor distancia…
Comprendemos que cuando las personas actúan de un modo determinado, sus actos tienen que ver más con ellas que con nosotros.
6.     Las brujas defienden con fiereza lo que más les importa
Las mujeres tienden a ser más conservadoras cuando son jóvenes y se vuelven rebeldes y radicales a medida que maduran.
No les cuesta imaginar y experimentar lo que sería sentirse indefenso y ser víctima de malos tratos…
Una bruja es una mujer que ha descubierto su voz. Sabe que el silencio es consentimiento…
7.     Las brujas deciden su camino con el corazón. 
Son mujeres que aprendieron de su propia experiencia y saben aplicar las enseñanzas pasadas en el presente.
Se niegan a ser manipuladas e empujadas a actuar según los dictados de otros.
Saben que elegir un camino significa abandonar otro… lo concreto difiere, pero lo esencial permanece igual… se conocen a ellas mismas y saben en todo momento que es lo que les importa con el fin de elegir sabiamente.
Siguen un camino con coraje, se mantienen despiertas y están satisfechas…
Existen muchos caminos entre los que elegir, pero ni uno solo lleva a ninguna parte. Debemos escoger con muchísimo cuidado que sendero tomar… si elegimos uno con corazón, quizá sea difícil, pero imperará la alegría y mientras viajemos maduraremos y llegaremos a identificarnos con él. Si escogemos un camino por miedo, la angustia será nuestra compañera de viaje y nada importará el poder, el prestigio y las posesiones que consigamos, porque todo eso nos hará sentirnos limitados… es el viaje y no el destino lo que importa.
Si la vida tiene un propósito, ¿porqué estamos aquí? ¿Qué es lo que hemos venido a hacer? ¿Podría encontrarse el amor en la raíz de cada pregunta relacionada con el significado de la vida? ¿Tal vez la confianza y la valentía solo aparecen cuando corremos el riesgo de sufrir una pérdida? ¿El sufrimiento que sentimos y el que causamos puede ser el medio de aprendizaje?
¿Qué hemos venido a aprender? ¿Quien o qué hemos venido a amar? ¿Qué he venido a hacer: aprender, amar o curar?
Ser humano supone una experiencia corporal y anímica única para cada persona. Cada uno de nosotros posee su propia historia, que es única y la realización de esta historia entrará en relación directa con el hecho de si hemos elegido el sendero con el corazón. ¿Qué es lo que sabemos que nos importa profundamente? Si somos seres espirituales que seguimos un camino humano… las respuestas vienen de adentro… la sabiduría se encuentra en nuestro interior.
Elegimos el amor o el miedo, la rabia o el perdón, el orgullo o la humildad… estas elecciones moldean el alma…
La bruja es la imagen de esa faceta sabia de nosotras mismas que ha aprendido a partir de la experiencia y la observación, que escucha lo que sabemos intuitivamente y que tiene en cuenta la realidad, a nosotras mismas y el bienestar de los demás antes de actuar. Puede desprenderse del pasado y perdonar…
8.     Las brujas dicen la verdad con compasión
Escuchar de verdad lo que nos cuentan es el primer paso.
La sabiduría de la bruja interior está en saber cuándo hay que hablar y qué hay que decir.
Si escuchas a la anciana interior, tendrás que recordar el principio siguiente: “hacer es transformarse”, es decir, al actualizar la conducta de la mujer madura nos volvemos mujeres valientes y sabias.
Una anciana desea saber la verdad, para ayudarse a sí misma y a los que ama.
Las brujas se valoran a sí mismas y valoran sus relaciones, ¿quién nos importa y a quién importamos en realidad? Entre las conocidas y amigas, ¿hay alguna que nos deja vacías?
Las brujas sabias saben que su tiempo y energía son preciosos… todo lo que haces resta de lo que hubieras podido hacer de otro modo.
Si ya es hora de que demos por finalizadas algunas relaciones y de disponer de tiempo para nosotras mismas y para aquellos que en realidad nos importan en la vida, necesitamos enfrentarnos a eso, y esos propósitos son los que hemos de llevar a cabo. Los principios son: ser sincera y amable, el desafío estriba en cómo ponerlo en práctica, y saber si es posible.
Es mejor atribuir la retirada a ciertos cambios que suceden en nosotras. “necesito toda la energía que tengo para curarme”. Una bruja termina esta clase de relaciones limpiamente, con claridad y mucho respeto. No se siente culpable, ni responsable, de la falta de reciprocidad de sus sentimientos. La verdad nos libera.
Muchas mujeres necesitan sentir compasión por la niña traumatizada o avergonzada que todavía albergan en si mismas, así como romper las cortapisas que la vergüenza todavía les impone… sentirse avergonzada supone estar oprimida por partida doble: primero por lo que fue y segundo por la sensación de poca valía que eso despierta en nosotras.
Muchas mujeres proceden de familias pobres, alcohólicas o sin educación…
Las ancianas también recuerdan el momento y la persona con quien rompieron primero ese tabú del silencio como el primero en que se sintieron plenas. Decir la verdad es ser capaz de afirmar “yo soy así”.
Nunca es lo que sucedió, sino el modo como reaccionamos ante lo que ocurrió lo que importa. Oculto en forma de secreto, te conviertes en una víctima, sola con tu sufrimiento. Cuando encuentras el coraje suficiente para decir la verdad, empiezas a liberarte del pasado que antes de retenía como rehén.
9.     Las brujas escuchan su cuerpo
Si escuchamos al cuerpo, veremos que a menudo nos enseña a prestar atención a algo importante, que de otro modo, se nos escaparía o ignoraríamos. Una anciana aprende que satisfacer lo que desea tanto el cuerpo como la psique nos aporta una sensación de bienestar.
Hay cuerpos que anhelan la caricia del sol… viajar o caminar confiere energía a algunos cuerpos… la psique y el cuerpo son uno solo. Prestar atención…
El cuerpo también expresa sentimientos y si no permitimos que las emociones emerjan a la luz en calidad de sentimiento, aparecerán en forma de dolor o síntomas físicos. El cuerpo recuerda las fechas cargadas de emociones cuando la mente ya las ha olvidado.
Una anciana escucha el mensaje que se oculta entre los sentimientos y el cuerpo y el mensaje le lleva a buscar una respuesta interior a la pregunta ¿qué está pasando?
¿Hacia quién te sientes atraída físicamente? ¿Ante quién das un paso atrás cuando se te acerca?
Mensajes especialmente importantes que debemos interpretar pues en el momento en que surgen el cuerpo nos está diciendo algo.
Una sonrisa auténtica y la risa espontánea, contribuyen a hacer que una persona se sienta atractiva, independiente de la edad que tenga.
10. Las brujas improvisan
La mayoría de las ancianas podría definir la vida como una obra improvisada en constante proceso… podríamos decir que han sufrido muchas “encarnaciones” en esta vida, al mirar atrás y contemplar las etapas, los lugares y las personas que fueron importantes para ellas en distintas épocas.
Jamás nos fue dado un sendero único por el cual caminar.
La flexibilidad, el ingenio, una buena salud, amigos, la capacidad de aprender y seguir creciendo, sentirse necesaria y prestar algún servicio, poseer intereses cautivadores, junto con la capacidad de disfrutar solas, son cualidades que nos ofrecen la oportunidad de improvisar una buena vida. Gracias a la curiosidad y al espíritu aventurero hay ancianas que descubren todo un nuevo mundo de intereses.
Hay mujeres que florecen tardíamente en todos los aspectos de la vida.
Las mujeres maduras engrosan las filas del voluntariado en todas las comunidades… una anciana es ella misma… acepta el cambio, aprecia lo que de bueno está en su vida. Su identidad no queda definida por el papel social o profesional que representa.
Cuando llega la hora de poner fin a una etapa de su vida, sabe hacerlo, lo cual le permite iniciar una nueva fase.
Mientras la música no cese, las mujeres maduras no dejarán de improvisar.
11. Las brujas no imploran. “yo ya no imploro un gesto de aprobación”
El angustioso esfuerzo por complacer y mostrarse complaciente, sin olvidar las preguntas silenciosas que iban parejas al tema… ¿Soy lo bastante buena, o bien lo bastante bonita? ¿Te complazco? ¡Cómo nos sentíamos aliviadas cuando éramos aceptadas!
La inseguridad del adolescente no favorece la compasión, al contrario, fomenta la actitud de superioridad que se basa en denigrar a los demás.
Tanto las mujeres como los hombres se identifican con el opresor y perpetran en los demás agravios que les infligieron en el pasado. Reconocerlo en uno mismo es bastante desagradable, pero cuando asumimos esa idea y la mezclamos con una buena dosis de arrepentimiento y remordimientos, sin duda alguna se convierte en una experiencia de la cual aprendemos muchísimo.
La menopausia guarda similitudes con la adolescencia. Es un periodo hormonal y fisiológico de transición e incertidumbre en el que la inseguridad sobre el propio atractivo vuelve surgir.
Desear complacer es normal. No obstante, estar dispuesta a implorar supera en mucho al querer complacer.
Todos venimos al mundo a ser amados, lo cual es un ingrediente esencial en el desarrollo del cuerpo y la psique. Si nos aman, nos aceptan y nos tratan bien, no imploramos, actuamos con naturalidad y espontaneidad.
Implorar es un estado mental psicológico en el cual nos adherimos a otra persona porque nos consideramos seres inferiores y necesitados, sin valor alguno.
La desigualdad lleva al abuso de poder por parte de los que ostentan autoridad, y eso los daña anímicamente, así como hiere a los que ellos mismos oprimen.
Las mujeres maduras coinciden en que nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento.
12. Las brujas se ríen juntas
La carcajada que se manifiesta entre mujeres que se encuentran juntas, reunidas, es algo que en general ocurre en ausencia de los hombres. Narran momentos pasados triunfantes o vergonzosos.
Cuando las mujeres maduras se reúnen, es muy probable que se rían hasta que les salgan lágrimas porque saben entender cuándo se encuentran con mujeres de sensibilidad parecida y porque no necesitan ponerse una careta. No hay jerarquías en ese caso.
El humor como válvula de escape para la hostilidad o la superioridad atrae a ambos sexos por igual.
Esta sensación de hallarse entre semejantes, sin embargo, no es un sentimiento universal que se dé entre las mujeres, dependerá de si compartimos la noción arquetípica de la solidaridad entre mujeres.
Es la expresión del triunfo del espíritu y del alma sobre aquello que podría habernos destruido o convertirnos en unas amargadas, es porque ocurriese lo que ocurriese, o dejara de ocurrir, eso no nos convirtió en unas quejicas.
13. Las brujas saborean lo positivo de la vida
Te convertirás en una anciana sabia y experimentada, lo cual significa que serás capaz de saborear lo bueno que te ofrezca la vida. Saborear consiste en enfocar toda nuestra atención en una experiencia y comprenderla de verdad. Se trata de sentir gratitud por ese momento.
Las ancianas captan ciertos momentos especiales de la vida porque saben lo singulares que son en el fondo. Sentimiento que se ve potenciado por la consciencia de lo fugaz y preciosa que es la vida.
La gratitud surge al ser consciente de la existencia de posibilidades alternativas y de un momento crucial.
Hay mañanas en las que las ancianas se despiertan dando gracias por estar vivas. Han conocido tiempos duros y días malos. También saben de momentos y de épocas mágicas en los que las cosas no les salían redondas. Dotadas de la capacidad de valorar y de un gran apetito por la vida, cuando las cosas van bien o algo delicioso ocurre, las ancianas lo saborean.
La gratitud es una práctica espiritual maravillosa. Dar las gracias por encontrarnos en el momento presente, por saber que ocupo un lugar en el universo. Si, consiste en estar presente en este concierto en particular, y más aún, es la gratitud que surge de saber apreciar que una música como ésta pudo ser compuesta y tocada y saber que además puedo escucharla. Vayamos más lejos si cabe, es la gratitud por algo que existe y está más allá de las palabras: una comunión.
Lo mismo puede decirse de cualquier persona que se considere experta en algo. En primer lugar, se comienza por lo general, amando aquello en concreto.
Las ancianas, las brujas, son expertas en reconocer los buenos momentos que nos ofrece la vida.

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